que quedo sentado con abrigo en el bar
es temprano aún para ira tomar,
suena la lluvia, la que estaba esperando
me levanto, pago la cuenta, salgo por la puerta
miro al suelo, los charcos del llanto del cielo
me ajusto el gabán parado en el diván
saco la cajetilla y el encendedor, prendo un faso
parto a caminar, protegiendo del agua al fuego
veo al humo recortando cada gota que cae
comprendo la estela, el recorrido
entiendo todo menos el sentido
sigo el rumbo que no está trazado
siento como mis pasos dejan de sonar
el concreto se comienza a debilitar.
Llego a un paradero, me siento, pasa un bus
no hay más tráfico que el transporte público
me siento en la banca a escuchar
suena la lluvia en el techo de zinc
nada más que el solitario y constante repiquetear,
sensaciones mojadas, manos mojadas
ideas y palabras resbaladizas, resonando
cierro los ojos, boto las cenizas y caen
de la misma manera que lo hace todo en su momento,
solo queda dejarse fluir, río arriba
las palabras dichas al abismo se quedarán allá
las nociones del tiempo se pierden ahora
y me difumino entre las gotas suicidas
prendo otro cigarro y sigo caminando...
Y pienso en el amor
Solo Santiago
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