Uno se disparo mientras se colgaba,
había tomado pastillas, cortado una arteria,
puesto mantequilla a la soga de su cuello,
de la que colgaba, tensa sobre un precipicio
se había envenenado preventivamente antes,
procuró fumar tantos cigarrillos como pudo,
estaba en un abismo muy alto, hacía frío
estaba desnudo, además de todo lo anterior
y así murió el primero, con un charco se sangre
una de sus típicas sonrisas quebradas
una carta displicente que rezaba un simple "Adiós",
con esa simplicidad se acabo el dolor
Le tomó la mano y se marchó
como un caramelo a su emoción
con los sentimientos rotos como sensación
tan irascible, tan emocional y sentimental
cuando lo dejó, nada pudo hacer
apenas se podía mover, con suerte comer
trigo de alguna manera, nada más,
perdido de sí mismo, encontrado en algún lugar
escapando de su control, de sus momentos
llorando de tanto, rompiendo cosas
destruyendo algo que era suyo a su paso
y así quedó enferma la pasión...
Estaba carcomido por su propia fuerza
por su forma de querer y entregar,
de construir, ser, estar, sentir
el fuego se extinguió por su propia fuerza
quemado a lo Bonzo en la puerta de su casa.
Cansados de tragar trigo en mi corazón
los tigres de las sensaciones se fueron
dos muertos y un herido, pobres tristes.
Nicolás Fuentes
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