El mañana nunca vendrá
el ayer se queda atrás, cantar
silbar, tararear la esperanza un día
vomitar la idea de ser feliz
pensar en ser mejor te matará
morir no está tan mal, la verdad
las dagas desmenuzan cuerpos
y los sables cortan rápido el final,
pero las letras mantienen el consuelo
Consuelo Esperanza!, mi mujer
la dama engañada por mis pies
que corrían tras Soledad
y me manotienen solo entre palabras
entre sueño y realidad, piedad
cuentos traídos acá, calles sin hablar
el silencio de las caras sin faz
de los sueños dormidos en paz
la fe en ti puede quedar un rato atrás
cierra los ojos y canta "Forever Young"
que el tiempo y el espacio, el mundo
te consumirá, como un cigarro artesanal,
siente el viento por última deslizar
y luego mirarás el piso...
tristemente no volverás a ver el cielo...
Nicolás Fuentes
Aún recuerdo cuando podía escribir con inocencia y libertad, recuerdo que en esos tiempos no era necesario retroceder a buscar errores, todo era espontáneo. Acá no encontrarás nada eso, al menos no del todo, ten claro que estando en la luna todo se vuelve difuso. ¡¡Tía, alguien escribió algo en la ventana!!
domingo, 14 de agosto de 2011
miércoles, 3 de agosto de 2011
Elemental, mi querido/a...
No se queme el agua saturada de sí misma, la mujer bella, como la belleza misma, siendo ella lo concreto de ese concepto, superando lo superfluo y rozando la perfección, siendo por única limitación los ojos y manos sacrílegas que consumen su perfección como si fuese el vino del que embriagarse en los subsiguientes ciclos lunares. Ninfa de faz oculta tras un velo, recibiendo el divino regalo del misterio para aumentar el deseo que generas en mi mente débil, apagada hace ya tiempo la llama de la curiosidad irrefrenable, dando paso a la cautela, que me hace mirar tus ritos de sacerdotisa etérea a la distancia, el como ese grupo de posesos bebe de tus curvas como un anciano se aferra a la vida, alejándome de ese hechizo trivial para sumergirme en la contemplación de su rostro ensombrecido por algo más que solo un trozo de tela. Cuando el temor inunda mis entrañas y me hace saltar en ascuas, comienza la preocupación por mí mismo, y con ella la vuelta al mundo en un par de segundos, dejar mi viajes a los confines del ser que muestran tus ojos, tan distinto al que deleita la lujuria insaciable de las bestias perdidas en tu eternidad, ese ser indefenso, protegido por la coraza más gruesa y más frágil que un hombre en su inexistencia haya contemplado un minuto. Me decido a acercarme, a rosar tu piel y llegar al punto más alto de algo que no atino a engendrar, cuando por fin mi dedo se posa en algún punto del área y empieza una sensación de estar perdido, siento surgir la niebla de mis costillas y desaparezco de la faz de la tierra...
Un Par Literal de Momentos
Pensar hace dos años, teniendo diecinueve hoy
perderte en esos recuerdos marchitos
violar tu integridad, violentar la paz
rasgando la tela que recubre la tristeza
liberando a tus guardias cerberos
abriendo las puertas de tu infierno
el infierno de los recuerdos
el purgatorio de los sueños incumplidos
de las huellas del deber y no el querer
y la arena sigue cayendo en el reloj
junto con las decisiones que no varían
de los momentos se fueron y se irán
como en la cuna y meseta da la vida
como un la plenitud y la decadencia
entre el auge de la vida y un plan médico
como una frazada que no cubre los pies
y las brazas que los calientan no arden
no quiero morir virgen,
no quiero vivir culpable
contradigo mis acciones y mi idea
la Idea, el ser supremo en esencia
la palabra exacta rebozando
su idílico romance de una noche
obviando el frío penetrante
encontrando paz en el humo asfixiante
mientras su lecho de alegría se cierne
sobre la luz plateado de un momento
y luego el gris de la consiguiente paz
todo se calma,
con la palabra en éxtasis en su cama
todo en nada,
después del clímax pierdes el alma
Nicolás Fuentes
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