lunes, 25 de febrero de 2013

Para que me recuerdes

Me muero en tus silencios,
dejaría el trago por ganarme tu cielo,
me estoy quemando en este momento,
lo sabes, lo siento,
no lo sabes, lo sé,
qué es recordarte? perderme...
sentir mi piel quemarse,
mis manos cortan aires vacíos,
que miedo, que frío,
estos silencios eran así contigo,
dolorosos, porque te extrañaba,
los otros silencios, distintos,
reflexivos, ansiosos, contemplativos,
se perdieron en mis sueños inconexos,
encuéntrame, por lo que más quieras,
sálvame de los recuerdos,
crea unos nuevos,
que pensarías de mí hoydía?
estás escondida, lo sé,
por ti dejaría el cigarro,
quiero que lo sepas, aunque no me leas,
aunque me encuentres, ni me busques,
ni lo quieras hacer, intentar o tener,
si ahora pudiera tenerte,
te perdería, sin que seas mía,
porque no quiero amarrarte,
mis pecados, mis muertes en vida...
me estoy quemando, en el olvido,
para que me recuerdes

martes, 12 de febrero de 2013

Invierno

Así es como te recuerdo,
con tu inmaculada belleza,
belleza eterna,
conservada en el invierno,
de labios azulados,
azulada piel blanca,
fría y sola,
sin que el tiempo pase,
ni por tus manos,
ni por tus ojos eternamente cerrados,
inmóvil y silenciosa,
como la nieve, como hielo,
como los sueños que se fueron,
contigo, perdidos en el tiempo,
joven para siempre,
bella para siempre,
no sé si envidiarte o llorarte,
cayendo lágrimas entre mis pestañas,
pestañas entrecanas,
percatando en nuestras diferencias,
el paso de los años,
extrañando lo que eras,
soñando lo que eras...
y en tus ojos pasa la eternidad,
muda, sola,
desgarrada por verte, tan bella,
tan callada, tan solemne.

jueves, 7 de febrero de 2013

Embriaguez

La constante persecución de un olvido,
empapado de alcohol, 
de eructos que escondan lamentos románticos, 
de ronquidos fuertes y deliberados que camuflen 
la constante preocupación por la soledad.

Porque al beber te encuentro en todos los rostros,

en la cara que muestre la luna,
en el sondeo rápido al reflejo que me da el mar,
siendo la sonrisa que me abraza en el espejo,
la mirada que se esconde entre multitudes,
y la amenaza que se aferra a la oscuridad.

Oculto entre el balbuceo algunos versos,

como estos, pero no siendo precisamente ellos,
el manifiesto poético emborracho,
lleno de promesas vanas, de vacíos,
rogando por vicios, que en esa boca, 
mía y de un color amoratado,
prorrumpe, solemne, lazos eternos,
a olvidar, junto con el dolor de cabeza, 
en la mañana que se acerca y nos espera,
con sorpresa, despertar emparejado de alguien,
alguien que no eres tú, 
pero engañándome para  verte en ella.