viernes, 14 de diciembre de 2012

Recordar recordar

Ven a buscar tu último regalo,
mujer, mujer querida, mujer extrañada,
ese regalo que me dejaste en la puerta,
antes de que escaparas en silencio,
llévate esa nostalgia que dejaste,
ven a buscarla, y dame un beso,
otro más, que sea para el recuerdo,
que se guarde en la memoria,
renueva el motivo de la nostalgia,
o quizá cámbialo como quieras,
mientras no sea notorio,
siempre siendo significativo.

Vuelve, mujer, para irte de nuevo,
devuelve sus memorias a la melancolía,
retoca la dulce tristeza de saberte,
de tenerte en memoria, sin tenerte,
apropiarme de lo intangible,
caer en el juego, de nuevo otra vez,
sin que sea tal cual, pero siendo,
como si el pasado nos hubiese cautivado,
nos haya capturado en un momento,
y el mañana que me ha abandonado.

Renueva el voto de silencio,
en las postrimerías de nuestro día,
nuestro primer y último día,
el recuerdo que nace del recuerdo,
que nace del recuerdo del recuerdo,
y muero recordando,
reanimando recuerdos trashumantes,
errantes de mis sueños y tus heridas.

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