Tanto quererte sin tenerte,
tanto soñarte sin mirarte,
tanto hablarte sin sonidos,
tantas ilusiones sin sentido.
El lamento del viento,
cuando golpea la ventana,
y te recuerda en el silencio,
de lo que no es silencio,
hace despertar la nostalgia,
y la lluvia de verano golpea,
siempre a la mísera ventana,
que llena de dolor el corazón,
otra vez como al principio,
en el momento en que empezó,
sin calma ni consuelo,
destrozando el descanso,
corrompiendo las memorias,
mancillando el momento
Ni cómodo ni correcto,
ni bien ni en su defecto,
las cosas se dan,
sin casualidad.
un golpe a la razón.
tanto soñarte sin mirarte,
tanto hablarte sin sonidos,
tantas ilusiones sin sentido.
El lamento del viento,
cuando golpea la ventana,
y te recuerda en el silencio,
de lo que no es silencio,
hace despertar la nostalgia,
y la lluvia de verano golpea,
siempre a la mísera ventana,
que llena de dolor el corazón,
otra vez como al principio,
en el momento en que empezó,
sin calma ni consuelo,
destrozando el descanso,
corrompiendo las memorias,
mancillando el momento
Ni cómodo ni correcto,
ni bien ni en su defecto,
las cosas se dan,
sin casualidad.
un golpe a la razón.
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