lunes, 3 de diciembre de 2012

Despedidas

Y en su lápida escribieron
"Vivió encerrado,
se fue para ser libre",
que fue lo que pidió,
dejó expresa petición,
por escrito, firmado un contrato,
pues nadie fue a su funeral,
tampoco velorio,
ni siquiera alguien lloró,
no en silencio, no a viva voz,
solo se fue, sin dejar rastro,
como si nunca hubiese sido,
si nunca hubiera existido,
solo queda en un recuerdo distante,
de alguna persona que lo vio,
sin saberlo, caminando, en el bus,
fumando un cigarro, o callando,
guardando siempre las palabras,
atesorando los momentos,
como silente observador,
inamovible pensador,
sin sonrisa ni afecto por nombre,
ni lamento de muerto que perturbe,
solo la clara resignación de la soledad,
resignación que no es resignación,
sino decisión por gusto y necesidad,
sin flores, coronas o discursos,
solo el adiós del enterrador,
Adiós

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