lunes, 10 de septiembre de 2012

Turururu

Queriendo vivir entre rosas,
caminé entre campos de espinas,
intentando volar por el cielo,
probé constantemente la tierra...

Deseando nadar en el mar,
me ahogué en el océano de tus ojos,
y aquí estoy...
dañado, aprisionado y muerto.

Ahogué después un grito de dolor,
inaudible, insondable...
soy la sangre de cualquier herida,
tras los días, con sus noches,
escondido, seco, inútil,
la llaga que deja una memoria,
nimia, tanto que lo olvidarás,
me olvidarás, sin melancolía,
sin gracia...

Buenas Noches

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