sábado, 8 de septiembre de 2012

Dos Momentos

Mientras yo me dedicaba a expresarme,
tú te sentabas a escucharme,
las palabras versaban de todo,
de nada en especial,
siempre entre lineas se perdían,
confundían, mezclaban, enredaban,
idea central, sujeto, núcleo, sueño,
voz, palabra, imagen y sueño otra vez.

Los pañuelos de una dama,
no se lavan con la lluvia,
se limpian con las puras lágrimas,
con las lágrimas más puras,
al igual que sus sueños,
ella no elige donde llevarlos,
cumple ella las expectativas,
tantas como tenga encima,
"señorita"-caballero-
"caballero"-señorita-
siempre con respeto y buena voz,
una sonrisa, frágil, pero sonrisa,
al fin y al cabo, no da para más,
ella, tan desconocida, tan bonita
él, nada menos que todo un hombre.

No hay comentarios:

Publicar un comentario