martes, 13 de noviembre de 2012

Inconsciencia

Solo quería despedirme,
después de todo el juego,
de los movimientos y sonrisas,
caricias furtivas en el mar,
los colores del cielo,
jugando con el espectro,
conversando con el callado,
el que siempre está escondido,
cuando soy yo el que hablo,
te cree, mujer, perfecta,
tal como quería, pero sin quererlo,
pues fue en ese momento,
en el que no me controlo,
porque simplemente no puedo,
donde, entre las brumas de mis sueños,
surgiste como un cúmulo,
de experiencias, de muchas vidas,
formando tu piel ligera, suave,
tu voz precisa, indeterminada,
palabras exactas, perdidas,
todo calzaba pero nada lo hacía,
no te diste nombre, ni te lo di,
no te presentaste,
pues siempre estuviste ahí,
no te conocía, pero te sabía,
solo saliste, entre la bruma,
en el vaho dejado por mi boca,
en el sello de una idea loca,
pero acá todo estaba...
impreciso, como mi conciencia,
un ronquido, un cabezazo,
una luz, un final...
y yo que solo quería despedirme...

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