viernes, 23 de noviembre de 2012

Escrito 300

Apareces en la rima escondida,
entre los suspiros del muerto,
suspendida en el aire,
en la bruma matutina,
en el humo del hogar,
estás en el canto de las aves,
en el rechinar de la puerta,
a través del disparo de la alarma,
la prometida de la noche,
el juramento del suelo removido,
te extraño en un suspiro,
te recuerdo en una flor,
te despido con una lágrima...
que se irá en el viento,
llegando hasta a ti,
en la distancia de una dimensión,
en la duración de una vida,
y cuando termina...
volver, simplemente volver,
con el alma en un hilo,

planeando llegar a perder otra vez,
como siempre la apuesta,
tan simple en la entrega,
destruirá todo en un segundo,
por no llegar primero,
la caída de cada palabra,
el hecho, en sí mismo,
vender el corazón al postor,
el puñado de sal sacia mi sed.

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