jueves, 1 de noviembre de 2012

Diciembre, 2012

Algo en el aire preveía una imagen,
y luego así fue, en efecto,
copia calcada de esa visión,
el tiempo se comenzaba a enredar,
lo que siempre fue claro, estable,
se caía rápidamente en la espiral,

Yo nunca quise al tiempo,
pero el siempre me quiso a mí,
como un esclavo por defecto,
todo claro y definido desde el principio,
y si él se va, mi maestro,
todo se acaba, regresará el silencio,
con su estocada eterna,
precedido por el grito de los muertos,
la caída interminable.

La locura del fin,
el reloj marcará el cero,
no habrá un nuevo comienzo,
el ciclo inacabable tocará el suelo,
antes de caer hondo... más hondo

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