Que el amor sea tan recurrente,
como la estupidez humana,
no quiere decir que entre ambos,
ella y él, haya una relación,
solo coinciden en el personaje,
cualquier persona, en cualquier lugar,
casi al mismo tiempo.
Incluso se dan ciertos pensamientos,
ciertas ideas de atemporalidad,
de finalidad fuera de la eternidad,
y yo pensando que ese momento,
el preciso instante en que se unieron,
ella y él, me marcaría por el resto,
hasta el fin, de mis días.
Yo y ella, ella y yo, nosotros,
vosotros, ellos...
no eran nadie, pero nosotros,
no tenían nada, excepto amor,
amor y una gran estupidez,
con ganas de crecer y crecer,
hasta el infinito,
tal como si pudiesen conmensurar,
"como si pudiésemos conmensurar",
lo inmanente de nuestra realidad,
y a partir de las palabras, llenas,
en ese preciso momento llenas,
ahora vacías con el pasar del tiempo,
destruir los cimientos de la esperanza,
y pensar, fuera de ti y de mi,
fuera de ellos,
que fueron lo que no son,
y eran lo que serían,
en ser un té de pétalos de rosas.
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