Las cosas que tenemos que olvidar,
se van apilando, una sobre la otra,
y así... sumando y sumando,
conocemos la despedida que viene,
sabemos de sobra cuando un fin,
un principio, se asoma en la esquina,
el cruce en que tú sigues de largo,
en el que yo doy un paso al lado,
acabando la asociación,
pero mintiéndonos,
sí, mintiéndonos,
aumentando el dolor,
clavando los recuerdos,
como si no fueras tú,
como si no fuese yo,
no fuéramos nosotros, otros,
desconocidos en este globo,
quizá yo viento y tú antípoda,
aunque tal vez calce mejor en el rol,
en la cada vez más rellana tierra,
en la que el rol de persona que cumplo,
no calza, no calzo, me despido,
al final soy yo el que parto...
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