Las tardes eran de la luna,
nunca del sol y su despedida,
sino la eterna espera,
de la oscuridad y la plata,
y mi sangre corre por tu espalda,
el preludio de algo,
algo que acaba,
momentos, instantes,
mientras bebo en tu piel,
la piel que guarda el silencio,
me pongo de pie ante el dolor,
qué importa?
si está claro que esto se aleja,
se alegra...
Cada momento es postergación,
cada segundo pérdida,
pero feliz de perderme,
todo se vuelve ganancia,
y la ganancia tiene utilidad,
será el microfilm,
que veré a contraluz,
antes de irme,
y no regresar
No hay comentarios:
Publicar un comentario