Y me escondo en mi velo de flores secas,
no puedo hacer otra cosa, sigo inmóvil
me mantengo en posición imposible,
perdido entre lo que todos dicen, lloran,
ya hace un año que tengo la misma imagen,
un solo recuerdo mantenido a fuego.
A veces cambia el recuerdo, pero solo son aves,
no tengo demasiados compañeros en este lugar,
pero realmente da igual, más tiempo para pensar
las calladas veredas del espacio calmado,
me dejaron en un buen lugar, y bien vestido,
solo tengo que esperar el momento final.
Creo que me siento demasiado solo,
solo esperando solo que nazca algo que valga la pena,
o quizá, la verdad, espero que muera,
el cuervo en otoño grazna más fuerte,
el grajo, al hablar, calla a todos,
y los picotazos de ambos no duelen nada,
ni el sol calienta la cara, no, no es un buen lugar,
sentir pasos desatados a mi alrededor
sin poder girar el rostro, mirarlos, preguntar
"Qué haces tú acá, como te queda el traje"
tan flaco que estoy a cada día que pasa,
más y más, el viento no hiela, pero siente.
Cuanto pesa el aire en mis hombros, en mi pecho,
pesa con las voces de todos los desertores,
que dejan listas de promesas incumplidas,
los sueños rotos en la oscuridad del mármol
con su lánguido fragmento monumental,
para pasar a ser pronto solo un despojo
no puedo hacer otra cosa, sigo inmóvil
me mantengo en posición imposible,
perdido entre lo que todos dicen, lloran,
ya hace un año que tengo la misma imagen,
un solo recuerdo mantenido a fuego.
A veces cambia el recuerdo, pero solo son aves,
no tengo demasiados compañeros en este lugar,
pero realmente da igual, más tiempo para pensar
las calladas veredas del espacio calmado,
me dejaron en un buen lugar, y bien vestido,
solo tengo que esperar el momento final.
Creo que me siento demasiado solo,
solo esperando solo que nazca algo que valga la pena,
o quizá, la verdad, espero que muera,
el cuervo en otoño grazna más fuerte,
el grajo, al hablar, calla a todos,
y los picotazos de ambos no duelen nada,
ni el sol calienta la cara, no, no es un buen lugar,
sentir pasos desatados a mi alrededor
sin poder girar el rostro, mirarlos, preguntar
"Qué haces tú acá, como te queda el traje"
tan flaco que estoy a cada día que pasa,
más y más, el viento no hiela, pero siente.
Cuanto pesa el aire en mis hombros, en mi pecho,
pesa con las voces de todos los desertores,
que dejan listas de promesas incumplidas,
los sueños rotos en la oscuridad del mármol
con su lánguido fragmento monumental,
para pasar a ser pronto solo un despojo
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