Él se acercaba a su boca,
quizá funcionase,
tentando las posibilidades,
ella dormía,
se removía en sueños,
tenía pesadillas,
él la calmaba con palabras suaves,
inventaba algunas nuevas,
el roce de su piel,
sudorosa por el miedo,
el calor que manaba de sus sueños,
se enfriaban en él,
en su preocupación,
su tranquila atención,
ella sufría,
ciertamente lo hacía,
se notaba en sus movimientos,
en los gemidos que soltaba,
que se apagaban,
cuando él soplaba,
como apagando la llama de una vela,
con ligereza en el trazo,
levedad en la fuerza,
atendiendo con claro enfoque,
y ella deja de moverse,
la calma que sigue y precede la tormenta,
muerta, está muerta,
así de inmóvil, así el silencio,
él la abrazo y pudo dormir.
quizá funcionase,
tentando las posibilidades,
ella dormía,
se removía en sueños,
tenía pesadillas,
él la calmaba con palabras suaves,
inventaba algunas nuevas,
el roce de su piel,
sudorosa por el miedo,
el calor que manaba de sus sueños,
se enfriaban en él,
en su preocupación,
su tranquila atención,
ella sufría,
ciertamente lo hacía,
se notaba en sus movimientos,
en los gemidos que soltaba,
que se apagaban,
cuando él soplaba,
como apagando la llama de una vela,
con ligereza en el trazo,
levedad en la fuerza,
atendiendo con claro enfoque,
y ella deja de moverse,
la calma que sigue y precede la tormenta,
muerta, está muerta,
así de inmóvil, así el silencio,
él la abrazo y pudo dormir.
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