miércoles, 7 de septiembre de 2011

Desafíos y Azares

Caminando por la calle de al lado
sintió una voz, al azar, llamando
Desde una casa,  un complejo o un simple algo
Sin lugar en el espacio, sin sentido sus pasos
Razón para correr directo a un sueño
Entró al lugar nombrado aleatoriamente
Giró el picaporte, de golpe, chocó de frente
La entrada principal no abría
Y como en una película gringa
Pensó: "la puerta de la cocina"...

La voz desaparecía entre ventanas y toces
Corriendo hacia la desconocida puerta prevista
Esperada y soñada, temida
La encontró donde y como esperaba
Destrancada la chapa insegura
Con un golpe de hombro
Un tacle vulgar y simple, sin fuerza
Como esperando que la puerta se quedara
Pero sabía que no pasaría, sabía que entraría
Y al entrar solo vio una normal cocina
Salió al pasillo y el miedo le inundó
Una toz desesperada al final del espacio
Rodeado de un hálito oscuro y vigilante
Protector del espacio perdido, enajenante
Haciendo que cada paso en esa dirección,
Hacia esa puerta, sea como alejarse,
Pero el esfuerzo tiene su premio
Y llegó delante de la puerta, exultante
Solo para darse cuenta que en el camino
Toda voz dejó de escucharse
Las toces apagadas ya no estaban
Y al entrar solo una cara demacrada,
Mi cara demacrada en un magro cuerpo
Coronando lo triste de la escena
Sumado al ya triste estado de habitación
Como un sueño deplorable inesperado,
Y al acercarte al cuerpo para asegurarte
que el latido inexistente era el mío

Una sombra le rodeó, apagando la luz…
Y despertó a las dos semanas
En una cama de hospital, pero sin saberlo
No entendía porque se veía desde fuera
Y entonces… “solo entonces”

Nicolás Fuentes

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