He encontrado en tus espacios
unos espacios vacíos
que no sabría llenar
aunque tenga mil, dos mil años,
porque no soy el indicado,
pero algo me indica
que debería serlo.
Al frente tus ojos,
atrás la posibilidad,
el silencio y la espera,
siempre la espera
quieres que diga algo
y algo será dicho,
no lo que quieres
solo lo que borras
cuando escribes el borrador
y tus ojos,
esos ojos,
se ríen de imaginar
siquiera la posibilidad.
También se ríen al verme
y tu sonrisa
y tus brazos
y tu cuello
que no describo
porque está lejos de mis manos
todo está tan lejos de mí
como el ayer.
Quisiera bañarme en la fuente
de los deseos más oscuros
y levantarme victorioso.
No hay victoria para los ciegos.
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