Basta de escuchar más las palabras represivas,
destrocemos los límites de las minorías,
abracemos con alegría el deseo,
sin importar la búsqueda ajena,
probemos todo lo que queramos,
sin miedo al que dirán, pensarán, comerán,
son sus estómagos tristes y presionados,
es su salud sobre-valorada y su falta de ganas,
mientras que sonreímos ante la gula,
que viene a nuestro encuentro,
los flacos se esconden en un caja de cerillas,
tan fáciles de amontonar,
en esta persecución de un nuevo horizonte,
de una nueva colonia, delgada,
ha ido uniendo lo que era con lo que será,
cayendo lentamente en la confusión,
en la pérdida de la identidad,
en pro de la imagen sinsentido,
de la vida triste y mesurada,
rompo el esquema con el exceso,
salto las barreras con el intento,
para demostrar, aclarar y recalcar,
que no soy ni débil, ni asqueroso,
solo quiero expresar la libertad,
no como la constante de la vida,
si no como un quiebre a la preponderancia de lo
esbelto,
preponderancia inmerecida e injustificada,
exaltada por los medios, manipulada por el
sistema
desde mi cuerpo al mundo,
y que el mundo entienda, que se detenga a pensar,
que el cuerpo no trasciende,
trasciende el pensamiento y el sentimiento...
solo un disparo, solo uno,
y todos se detendrán a pensar,
dos o más, silencio, sacrificio.
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