domingo, 29 de julio de 2012

Uno, dos

Empezando a desvariar otra vez,
se extraña el roce de las ideas,
la distancia me tenía nervioso,
pero el tiempo la acortó,
ahora me encuentro frente a ti,
nuevamente tras el frío invierno,
como un ave que migra lejos,
huyendo de un algo, llegando a otro,
en algún momento se va a acabar,
surge en ese trayecto hacia el fin,
la pregunta lumbrera y candil,
¿Vale la pena vivir?
pues claro que... tal vez,
tan claro como el agua enmohecida,
y la pared más blanca con su musgo,
siempre la planta recuerda,
nos sacude para mirar más cerca,
nada es tan limpio,
nada es tan sucio,
nosotros queremos pintarlo,
pero el punto importante es...
¿Por qué vivirlo?
sea el mero placer la razón suficiente,
pienso por sentirlo,
Hedonista por impaciencia,
que más da, voy a disfrutar,
si ya ese no es el sentido...
como siempre, da igual

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