Malditas todas ellas,
las maldigo yo, sin voz,
con cruz y sermón,
para extraer verdades imaginarias,
y el fuego purifique,
dignificando palabra tras palabra,
la oración del hombre,
dándole sentido a la tinta,
la que quedó demás, de sobra.
Plasmada en suntuosas mentiras,
mentiras esenciales,
verdades por naturaleza,
pues fue ÉL quien las profirió,
tras su cuerpo exánime quedó la roca,
y esa junto con otras llegan a hoy,
lleno de cacerías de brujas,
temporadas reinantes,
de susurros y murmuraciones,
acongojando al más ignorante,
asesinando a los más notables,
comiendo mentiras hilarantes,
tan creíbles como manejables,
pues de haber sabido lo que se sabía,
saber de buena forma pudieron,
pero oculto el saber,
sangro el hombre de los ojos...
a los pies
las maldigo yo, sin voz,
con cruz y sermón,
para extraer verdades imaginarias,
y el fuego purifique,
dignificando palabra tras palabra,
la oración del hombre,
dándole sentido a la tinta,
la que quedó demás, de sobra.
Plasmada en suntuosas mentiras,
mentiras esenciales,
verdades por naturaleza,
pues fue ÉL quien las profirió,
tras su cuerpo exánime quedó la roca,
y esa junto con otras llegan a hoy,
lleno de cacerías de brujas,
temporadas reinantes,
de susurros y murmuraciones,
acongojando al más ignorante,
asesinando a los más notables,
comiendo mentiras hilarantes,
tan creíbles como manejables,
pues de haber sabido lo que se sabía,
saber de buena forma pudieron,
pero oculto el saber,
sangro el hombre de los ojos...
a los pies
No hay comentarios:
Publicar un comentario