Hola, le digo,
me puedes decir la hora
Claro, son las 22:13
Ah, una hora tan buena,
tan perfecta como cualquier otra,
Por qué lo dices?
(con ese tono curioso,
tan de ella que me perseguiría,
un lastre de porvida)
Ah, pues debido que a las 22:13
te conocí, te hablé, dejé mis ojos,
perdidos y radiantes en los tuyos,
oscuros, enloquecedores...
me recordaste a alguien que no conozco
que esperaba encontrarme algún día
Yo, que ya me había fijado en ti,
me preocupe de que cayeras,
rápido, dejarte sin oportunidad,
sin escape de este momento,
que vinieses casi inocente,
con tu aire de inseguridad,
con tu hálito de posibilidad,
no espero cumplir expectativas,
tan solo quiero aprovechar el día,
ahora acompáñame, ya eres mío,
y la noche no es tan larga,
cuando hay que conocernos...
No hay comentarios:
Publicar un comentario