Aún recuerdo cuando podía escribir con inocencia y libertad, recuerdo que en esos tiempos no era necesario retroceder a buscar errores, todo era espontáneo. Acá no encontrarás nada eso, al menos no del todo, ten claro que estando en la luna todo se vuelve difuso. ¡¡Tía, alguien escribió algo en la ventana!!
miércoles, 3 de agosto de 2011
Elemental, mi querido/a...
No se queme el agua saturada de sí misma, la mujer bella, como la belleza misma, siendo ella lo concreto de ese concepto, superando lo superfluo y rozando la perfección, siendo por única limitación los ojos y manos sacrílegas que consumen su perfección como si fuese el vino del que embriagarse en los subsiguientes ciclos lunares. Ninfa de faz oculta tras un velo, recibiendo el divino regalo del misterio para aumentar el deseo que generas en mi mente débil, apagada hace ya tiempo la llama de la curiosidad irrefrenable, dando paso a la cautela, que me hace mirar tus ritos de sacerdotisa etérea a la distancia, el como ese grupo de posesos bebe de tus curvas como un anciano se aferra a la vida, alejándome de ese hechizo trivial para sumergirme en la contemplación de su rostro ensombrecido por algo más que solo un trozo de tela. Cuando el temor inunda mis entrañas y me hace saltar en ascuas, comienza la preocupación por mí mismo, y con ella la vuelta al mundo en un par de segundos, dejar mi viajes a los confines del ser que muestran tus ojos, tan distinto al que deleita la lujuria insaciable de las bestias perdidas en tu eternidad, ese ser indefenso, protegido por la coraza más gruesa y más frágil que un hombre en su inexistencia haya contemplado un minuto. Me decido a acercarme, a rosar tu piel y llegar al punto más alto de algo que no atino a engendrar, cuando por fin mi dedo se posa en algún punto del área y empieza una sensación de estar perdido, siento surgir la niebla de mis costillas y desaparezco de la faz de la tierra...
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario