martes, 26 de abril de 2011

... Sonrisas Pudorosas

Es como ese tiempo en que prefieres un cuchillo antes que un lápiz, un secreto antes que una verdad tierna, una mentira al amargo sabor de la realidad, un salto al vacío por sobre un abrazo tibio, un disparo directo que una puñalada a tu espalda, el amargo sabor de una derrota que te llevará lejos a la victoria que te mata lenta y peligrosamente, una verdad entusiasta no me sirve más de lo que lo hace el canto de un pájaro en medio del tráfico, y las comas no se escriben y los acentos no se anotan, el pasado y el futuro pierden poder y tono en el presente aislado de la vida, no existe, no existes, no existo, no existimos, somos solo energía ordenada de una manera tan clara como lo que sabemos de después de la muerte, el segador de cabezas tiene una presa fácil, un ratón de laboratorio. Un Hombre frío y sin ideales, sin nada por lo que vivir, nada por lo que valga la pena morir excepto escapar de esta puta realidad, que tampoco va a acabar, solo yo acabo, como un inmundo humano, asqueroso, débil e irreal, grande ego, posibilidades abstractas, desconocimiento del mundo, pulgares oponibles, nada de lo que digo aquí es real, cada palabra es inventada, cada abstracción, sino es preconcebida, no es ni existe, menos materializable, no tengo  algo de que aferrarme, tengo viento frío, calor extremo, templanza, templado, como el metal, como no llorar, como no reír, como nada...

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