Le sacrifico esta noche un cigarro a la muerte de un hombre,
le ofrezco un trago por el corazón que se ha partido en dos,
brindo por el amor y la entrega,
mas escupo al suelo por las personas que nos niegan el amor,
que lo tratan como un mero juego de palabras y andanzas,
elevo un cántico de hombre curado, sanado en alcohol,
le hago una fiesta al despechado esta noche,
y se la hago por llorar sus penas al viento,
los chicos si lloran, hoy y mañana, también sienten.
Esta noche la casa invita, un trago o dos, o más quizá
sí, más, que esta noche no haya vasos vacíos
quiero ver alegría y llanto, quiero ver juerga
no habrá reposo, solo habrá bebida y sonrisas
que no se acalle el grito del triste y borracho,
no, el alcohol esta noche no se irá terminando
habrá hoy y toda la vida un barril y un bodegón,
siempre una nueva botella que abrir, una palabra que decir
que no caiga el sueño sobre los hombros de los parroquianos,
traigan comida, que hay un festín, sí, uno de mujeres que olvidar
que el aire festivo no acabe, que el hombre olvide,
/esta noche y para siempre,
si necesita un brazo amigo, si busca un hombro mojado,
pero espero que el delirio le haya ayudado a olvidarle del todo,
busquen las palabras en sus bolsillos para decir lo incorrecto,
vamos déjenlo todo en sus gritos, que esta noche hay un sacrificio
cambio su corazón por el mío, roto pero acostumbrado
sacrifico un cigarro, ofrezco un trago... me quedo dormido sentado.
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