Se va acabando la respiración
se va muriendo la calma entre mis dedos
entre mis sueños de perdido, desaparecido
sigue traspasando el dolor de mi garganta
ya casi apagado con ese humo enrarecido
como el último vestigio de una ruina
abrazando la idea de ser mi delirio
pero con la amenaza patente del final
ese final que viene a la carrera tras de mí
para cortarme el oxígeno endemoniado
empujar en el viento una vez más
lo que sobra del triste cigarro
al menos todo lo que queda de su lucha
por lograr la paz de su dueño bien amado,
un último movimiento, suave y gentil
que lo envíe, rodeado de niebla a dormir
cae, cae al infierno, plagado de cemento
cae arropado y arrullado por el viento
sigue en su parábola de llegar al suelo
de perderse para siempre del recuerdo
y cuando roce su último respiro almidonado
no podré más ensuciarme con él las manos,
por eso me aprovecho ahora de su hermano
para volver al ciclo eterno, finito
del momento más preciado de los elegidos...
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