Una vez que te tienen no puedes liberarte,
saben dónde estás, me pisan los talones,
o al menos eso creen ellos, pero mi libertad es mía,
mis manos a crear, mis ojos a ver, mis pies a caminar
vivir en mi espiral, donde el negro no es negro
y el blanco no es blanco, ambos son todo y nada a la vez,
suben y bajan en una espiral de variables
que los convierten en algo amplio y profundo a la vez,
asi con todas las cosas,
la espiral es tan compleja que lo abarca todo,
no se puede penetrar ni evadir, ellos disparan,
pero en la espiral eso es un disparo a la bandada sin efecto,
en este mundo los ojos no tienen la verdad,
en un pensamiento recto no cabe la variabilidad
ni la complejidad de la realidad que se transforma;
ellos, ellos definen lo que es realidad para ellos,
yo soy un prófugo las verdades del ojo,
hay algo más allá de lo que sus ojos se atreven a mirar,
peatón informado, atropellado, sigo caminando hacia la raíz,
salta una bala me lame la oreja, me lava los dientes,
que quema la ceja, me viste de seda,
me sonríe y me lleva...
Nicolás Fuentes
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